EZAKI, EL ‘MORITO ‘Y HUGO , EL INDIO

Vía @pablo_diazz

 
Cuando pienso en un Mallorca-Real Madrid como el de este domingo, siempre me acuerdo de aquellos partidos de Hugo Sánchez contra el guardameta marroquí Ezaki Badou (o Zaki, pero como yo nací con los cromos para mí siempre será con una ‘E’ delante). En concreto, hubo dos episodios en años correlativos que mostraron el caracter competitivo y provocador del mexicano en el campo y el conciliador del genial portero del Mallorca.

El primero sucedió el 4 de febrero de 1990. El Madrid de ‘La Quinta del Buitre’ (más Buyo,GordilloHierroSchuster o Hugo Sánchez, entre otros) arrasaba habitualmente en el Bernabéu. Era el Madrid de Toshack de los 107 goles, tan nombrado la temporada pasada. En la última jornada en casa había ganado 7-0 al Castellón y en lo que iba de campeonato habían pasado por el Bernabéu recibiendo un saco de goles Atlético de Madrid (3-1), Osasuna (4-1), Valladolid (4-0), Zaragoza (7-2), Athletic (4-0), Sevilla (5-2), Málaga (4-0), Cádiz (4-1) y Valencia (6-2). Sólo el Sporting en la jornada inicial (2-0) había recibido menos de tres tantos.

Ese día de febrero llegaba el Mallorca, entrenado por el que es hoy el director deportivo del club, Lorenzo Serra Ferrer, y con Ezaki Badou como Zamora del momento. A pesar del buen nivel defensivo bermellón nada hacía presagiar que el Madrid no consiguiese la victoria, primero, y una goleada, después. Un gol de Hierro en el 33′ fue equilibrado diez minutos más tarde por Claudio Barragán, con un disparo a la escuadra de Buyo. Al no encontrar su contundencia habitual ante una defensa tan bien colocada el Madrid perdió la paciencia y Hugo Sánchez buscó otra forma de llegar a la victoria, con esa especialidad suya de sacar de quicio a los porteros (MatéAblanedo y Cedrún, entre otros pueden también dar fe de ello).

“Me llamaba moro de mierda cada vez que sacaba de puerta”, relató después Ezaki Badou, también apodado como “las manos de Alá” y entre cuyos hitos futbolísticos está subrayado haber sido uno de los pocos porteros capaces de parar un penalti a Ronald Koeman. “Saca, morito, saca”, repetía el ‘manito’, indignado con lo que él entendía como pérdidas de tiempo del guardameta. “Ya voy, indio”, respondía el portero del Mallorca intentando no entrar al trapo. “Es su plan preconcebido para poner nerviosos a los porteros, pero para mí llamarme moro no es un insulto, sino todo lo contrario. Es un orgullo porque significa ser árabe y este pueblo tiene tras de sí una historia formidable”, comentó días después Ezaki..

Hugo había recibido una tarjeta amarilla por un encontronazo en una salida de Ezaki y finalmente fue expulsado por protestar la distancia de una barrera. “Acabé hasta el gorro de él. Nunca se dirige a ti directamente pero habla por lo bajo y no sabes si v contigo o no. Te va minando y te consume los nervios”, reconocía Calvo Córdoba, árbitro del encuentro entonces, cuando los colegiados tenían boca para explicarse.

El segundo suceso ocurrió la temporada siguiente, un año y seis días después, el 10 de febrero de 1991. Un Madrid menos fiable se presentaba en el Luis Sitjar con la necesidad de ganar para seguir teniendo opciones de ganar la Liga. Toshack había sido destituido y Alfredo Di Stefano, en el banquillo, dejaría su sitio cuatro jornadas después, siendo sustituido por Radomir Antic.

Un gol de Miguel Ángel Nadal en el minuto 13 puso cuesta arriba el encuentro para los blancos, que empatarían en el 75′ con un tanto del propio mexicano. Su celebración, la habitual con voltereta y levantando los brazos en dirección al público, fue entendida por el público bermellón como una provocación y un desafío más a las retahila de gestos del ‘9’ durante el partido. Se le achaca algún tocamiento en sus partes y un “Aguantaos y jodeos”, tras el mencionado tanto.

Un espectador ebrio saltó al campo para agredir a Hugo Sánchez con un mazo de un bombo. El central croata Zoran Vulic y el propio Ezaki evitaron que llegara hasta su objetivo, parándole. Poco después,  el mismo aficionado se identificó como madridista y admirador del delantero, a la vez que reconocía que había ido al campo con una bota de vino y sin comer nada. El Madrid y Hugo acabaron denunciando al agresor, pero el día del juicio no se presentaron al mismo. Fue condenado a diez días de arresto y 30.000 pesetas de multa.

El rencor hacia el jugador del Madrid no quedó ahí, ya que al subirse al autobús del equipo una vez acabado el encuentro, fue de nuevo objeto de un intento de agresión por otro aficionado, en este caso con el palo de una bandera.

La lista de provocaciones de Hugo Sánchez no es tan larga como la de sus goles, pero tampoco es corta. Quizá, cuando la actualidad lo vuelva a demandar, sea objeto de un nuevo post del blog.

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El Rayo ‘B’ vence en casa del gracias a un doblete de Rida Arkine

Los de Jimeno vencieron con un resultado de 1-3 al RSD Alcalá, colista del Grupo 1 de Segunda División B. Un partido en el que el mayor protagonista fue el delantero marroquí  Rida Arkine -autor de 2 de los tantos-, el tercero lo hizo Dani. Ya en la recta final del mismo, Del Moral recortaba distancias para el conjunto complutense.

El Rayo 'B' vence en casa del colista y continúa con su particular escalada

RSD ALCALÁ
1
3
RAYO VALLECANO B
RSD Alcalá: Campos, Gómez Ocaña, Javi Díaz, Portilla, Tello, Carlos Portero, Eduardo Ruiz, Cerrudo, Stefan, Montero y Gilardoni. Salieron en la 2ª parte: Julio, Del Moral y Alberto Perea.
Rayo Vallecano B: Ismael, Rober, Alcañiz, Gabri, Nacho, Cuerva, Dani, Jorge Sáez, Chevi, Rida y Rubén Ramiro. Salieron en la 2ª parte, Mesa. Nancla
MARCADOR: 0-1, min.14, Rida. 0-2, min.43, Rida. 0-3, min.51, Dani. 1-3, min.56, Del Moral.
ÁRBITRO: Juan Antonio Perdigones Pacheco (colegio andaluz). Amonestó con tarjeta amarilla a Cerrudo y a Montero.
INCIDENCIAS: Partido perteneciente a la Jornada 10 del Grupo 1 de la Segunda División B, disputado en el Estadio Virgen del Val.

El equipo rayista saldría al Virgen del Val muy enchufado. Con la única novedad en el once de la inclusión de Gabri por Mario, respecto a los futbolistas que salieron de inicio frente al SS Reyes. De nuevo Jimeno, confiaría en Chevi para que formará en la punta de ataque.

Una primera mitad en la que los de Jimeno impusieron su estilo de juego frente a los alcalaínos, desde que diera comienzo el choque. Ya en el minuto 5, el filial franjirrojo iba a gozar de una doble ocasión. Primero sería Rida el que rematara al palo, y después Alcañiz no acertaría a batir al guardameta complutense que le obligó a realizar una buena estirada. Gran jugada de ataque en la que el Rayo daba el primer aviso. Sin duda, el futbolista que tuvo más trabajo por parte visitante, fue el cancerbero Campos. De nuevo en el minuto 12, volvían a exigirle, esta vez un tiro desde la frontal del área.

Un Rayo dominador desde el inicio

Prácticamente a continuación de esa jugada, llegaría el primer tanto para los visitantes. Gran jugada entre Chevi y Rida, en la que el ‘9’ disparaba al larguero, pero su rechace era recogido por Dani, que tampoco encontraba puerta. Sacando provecho del barullo en el área estaría Rida, que anduvo listo para recortar al defensa y con un disparo al palo derecho y medio cayéndose, conseguía abrir la lata en el Virgen del Val. El Rayo, lo estaba mereciendo (0-1, min.14′, Rida).

Después de recibir el tanto en contra, el Alcalá gozó de sus oportunidades para igualar el marcador. Pero los de Pablo López llegaban faltos de convicción a la meta defendida por Ismael Gil, que tuvo que intervenir en el minuto 25 a disparo de Portilla. Unos minutos en los que salían a relucir imprecisiones en ambos bandos. El que no estuvo para nada impreciso, fue Jorge Sáez. Suyo sería el magistral pase -de espaldas a la portería- para que Rida controlara con el pecho y batiera por bajo a Campos. El delantero marroquí, anotaría de esta manera el segundo al borde del descanso (4º en su cuenta particular en Liga) y pondría de tierra de por medio ante los alcalaínos (0-2, min.42′, Rida).

Dani haría el tercero en la reanudación

La segunda mitad comenzaría mejor imposible para los franjirrojos. Una gran acción del jugador rayista más destacado en el día de hoy, Rida, que se deshizo -con un caño- de varios oponentes después de estar encerrado en el córner, para después pasar a Chevi en la frontal. El ‘falso’ delantero rayista chutó a puerta, pero su disparo en semifallo lo recogió Dani para marcar a placer el tecero. (0-3, min.51′, Dani). De nuevo el menudo jugador franjirrojo vería puerta después de hacerlo también en la pasada jornada frente al SS Reyes.

Sin embargo, la esperanza para los locales iba a llegar con la salida de Del Moral al terreno de juego. Actuó como revulsivo y suyo fue el gol que recortaba distancias tras aprovechar un buen contraataque (1-3, min.56′, Del Moral). El partido se volvería por unos momentos en un ‘ida’ y ‘vuelta’ constante, algo que favorecía al conjunto local en su afán de recortar distancias. En una de esas jugadas, Chevi pudo anotar el cuarto para los franjirrojos pero no estaría afortunado de cara a gol. El luminoso en el Virgen del Val, ya no se movería hasta que el colegiado indicara el pitido final.

De esta manera, el Rayo ‘B’ avanza puestos en la clasificación y se sitúa en 8ª posición con 14 puntos, empatado con el Real Oviedo y a 4 de los puestos que dan acceso a la promoción. Por otra parte, el cuadro local con esta derrota, queda aún más hundido en el fondo de la tabla con 5 puntos, los mismos que tiene el CD Marino.

 

http://www.vavel.com/es/futbol/rayovallecano/193156-el-rayo-b-vence-en-casa-del-colista-y-continua-con-su-particular-escalada.html

Younes Belhanda

Tiene una proyección descomunal. Su escalada posicional en el terreno de juego es la metáfora perfecta de su evolución como futbolista y del potencial que atesora. Se inició jugando de líbero, por detrás de la defensa. Evolucionó a pivote defensivo, se metamorfoseó a volante y ahora se desenvuelve de forma brillante como enganche en el Montpellier. Es, por fin y de forma merecida, el ’10′. Y no solo en su equipo. Desde que Eden Hazard ha emigrado al Chelsea, Younès Belhanda es el mediapunta por excelencia de la Ligue 1.

Mezcla la desvergüenza del fútbol del barrio con la etiqueta del fútbol de alta escuela. Cada gesto, cada detalle, cada filigrana, cada adorno suyos transmiten la elegancia de una reverencia y el desafío a sangre fría del que no teme ni respeta ninguna autoridad. Cuando juega canta un rap agresivo vestido con el frac de un director de orquesta. Suya es la batuta que acompasa y matiza el ritmo del juego colectivo, al tiempo que cada eslálom suyo parece una guerra personal contra el mundo.

Velocísimo en la conducción, su juego exige un abuso de avanzar con el esférico anudado al pie. Con espacios es letal, el contraataque es su hábitat natural. Baja hasta el campo propio a recibir (o incluso a robar, con sus dotes de antiguo medio defensivo), gira con un toque y un golpe seco de cintura, se propulsa con su arranque endiablado en los dos primeros pasos y pone en jaque a la defensa rival. Tocado por la varita de la técnica depurada, la habilidad con el balón le concede el don de elegir cuándo puede permitirse perder el cuero. Ágil con las dos piernas, baila con sendos ombros para convertirse en funambulista imprevisible que puede salir del regate hacia cualquier lado. Desborda con más facilidad en velocidad que en estático. Tiene pinceladas de filigranero sin ser un malabarista declarado.

Si decide asistir, tira del manual básico de arquitectura: pase al espacio, en profundidad, entre el lateral y el central, para la carrera del extremo. Y se incorpora: tiene llegada, tiene gol. Y, sobre todo, un disparo privilegiado desde fuera del área. Arma la pierna rápido, apenas precisa tomar carrera. El balón sale catapultado potente, bien colocado, con una rosca veloz como un bumerán. Las escuadras le sonríen, las crucetas le guiñan el ojo. Parecen sus amigas. Por supuesto, todas las jugadas a balón parado son para él, y goza de un buen desplazamiento en largo para desahogar el juego.

En el ataque estático es la proporción perfecta entre potencia y control. Domina la croqueta en el círculo central como el mejor Iniesta. Embelesa como Ronaldinho cuando hace sombreros para ceder atrás y pausar la jugada. Recuerda al Cristiano Ronaldo de sus inicios cuando desborda con una bicicleta o recorta con la espuela. Asiste de cuchara desde la media luna y filtra pases verticales que rompen dos líneas defensivas en menos de 10 metros. Ahora mismo, el talento y la evolución de Belhanda es una delicatessen pastelera que, tras horas de minucioso trabajo en el obrador, sólo precisa de la cocción necesaria para que suba el soufflé y convertirse en delicia de gourmet.

Destila, sin embargo, dudas acerca de una mentalidad un tanto inmadura, e incluso en ocasiones demasiado conservadora más allá del campo. Acumula pecados inocentes de juventud, como arrancar un banderín de córner para jugar al golf en una celebración. Nada grave, nada irremediable, pero que no transmite las mejores vibraciones. Le gusta ser el centro de atención en el festejo. Son habituales volteretas y otras piruetas en el aire. Y es el único momento en el que sonríe. Con el balón en juego se muestra con la cabeza gacha, semblante serio, como si no quisiera mirar a nadie a la cara. Como si quisiera esconder algo de sí mismo y a la vez el mundo le debiera algo. Puede llegar a desprender un aire desapegado que puede despertar recelo. Es descarado para tirar un penalti a lo ‘panenka’ en una tanda en la Copa de África. Sangre fría encomiable que sin embargo aún no basta para colocarlo a la altura de mitos como Totti o Pirlo. Para eso hace falta un bagaje y una carrera que todavía no ha osado iniciar.

Tuvo la oportunidad en verano de dar un salto a un grande, y se cerró en banda. Sonó para el Madrid. Su evolución de las posiciones defensivas a la mediapunta lo hacía ideal para el doble rol que no acaba de asumir un endeble Luca Modric que nunca ha alcanzado el nivel que prometía en sus albores. Tampoco quiso saber nada del Arsenal. Allí hubiese recalado con Giroud, al que atiborró de asistencias en Montpellier, y hubiese combinado de forma celestial con Santi Cazorla. Aunque es comprensible que, tras ganar la primera liga de la historia del Montpellier, club donde se ha formado, quisiera jugar la Champions con el pantalón naranja.

La actitud conservadora se atisba, precisamente, a la hora de enrolarse en una cantera de primer nivel. Rechazó siendo un adolescente ofertas de equipos grandes de Francia como el Olympique de Marsella o el Mónaco, cuyos canteranos sólo llegan al primer equipo si son verdaderamente talentos de primera línea. Se conformó con el Montpellier, un equipo modesto, acostumbrado a huir de la amenaza del descenso y que, oh milagro, viene de ganar la primera Liga de su historia. Belhanda hubiese alcanzado la élite desde cualquier cantera, pero prefirió una apuesta menos ambiciosa con un club que, muchas veces por falta de recursos económicos, se ve obligado a recoger más frutos del árbol de la cantera (aunque alguno a veces esté aún verde).

Jugó algunos partidos con la selección francesa sub20, pero se decidió por Marruecos para ser internacional absoluto. Marruecos reina en el fútbol africano, un continente que no destaca por su nivel futbolístico a nivel de selecciones. Pero no aspira a ganar Mundiales ni a acercarse a grandes glorias futbolísticas internacionales. ¿Por qué decidió Belhanda, nacido en Avignon, perder la oportunidad de jugar con Francia? Los más románticos apelan a que su primer balón se lo regalaron sus abuelos que viven en Marruecos. Otros apuntan que la competencia con los Nasri, Ribéry y compañía se une a la losa de heredar la demarcación, quizá el dorsal y sobre todo la responsabilidad y el legado de un mito como Zidane. Y no es un reto con el que se atreva cualquiera.

Belhanda tiene 22 años. Es de la quinta de grandes fenómenos que ya despuntan y triunfan en grandes clubes europeos. Equipos que aspiran a todo, jugadores que apuntan a lo más alto como Thiago Alcántara, Balotelli o Tony Kroos. También es cierto que otros, por precipitarse, parece que han descarrilado antes de alcanzar el punto álgido en el trayecto por un exceso de velocidad. El caso de Bojan o de Fran Mérida. Belhanda está más que capacitado para dar pronto el salto a un club grande. Por una vez, tendrá que ser valiente y dejar de apuntar a objetivos a media altura. Abandonar la cabeza del ratón y saltar encima del león. Levantar el mentón y mirar al mundo a los ojos. Sin miedos, sin complejos. Su don le será suficiente si de verdad confía en él. Solo así podrá reinar.

Vía: http://masliga.com/nacional/firmas-nacional/joan-tejedor/younes-belhanda-la-cabeza-del-raton-3620/